Zenén Zeferino Huervo

versador, repentista, compositor y jaranero

COMO AÑORO PORVENIR

  Zenén Zeferino Huervo

 

Como añoro  Porvenir.                                                                         
El aire que se ha llevado
aquel mugir del ganado
en las tardes del encierro.
Aquel ladrar de los perros
que tan a gusto se oía
pa completar mi alegría
miraba aquellos caballos
que por más que busco no hallo
compararlos todavía.


Salí en mi rosillo al trote
cuando el sereno goteaba
pareciendo que cantaba
linda flor del camalote
aquel rosillo hermosote
con su crin espesa y rala
que rompía en la antesala
de  cualquier toro bravío
sin tenerle miedo al río
ni siquiera a la luz mala.


Sumergido en tu mirada
voy navegando en tu piel.
Mi barco sin timonel
transita tu madrugada.


A navegar
por el mar abierto
me hundo en tu noche
respiro tu aliento
y por un rio
resurjo en el tiempo.


Y es que tu cuerpo
muere cada día
tendido en silencio
por la lejanía
sin peces ni garzas
sin pájaros que
canten melodías.


Tempestad del viento frío
ven a buscarme a mi voz
y en las márgenes de un río
navegaremos los dos
porque  en tu amor yo confío.
Y para mañana
¿dónde saciaré 
la sed de mi alma?
¿dónde escucharé
tu orilla que canta?
¿dónde la veré?


Blanca seda es la neblina
que se va tendiendo inmensa
como abrazando la trenza
tan larga tan cristalina
del  río que se ilumina
por los rayos de una flor
que crece y su resplandor
viaja entre el río y su cause
mientras que  un  verde sauce
canta un martín pescador.


El  martín tiende su vuelo
para rozar con sus plumas
un río de turbias espumas
donde se dibuja el cielo.
La atarraya y el anzuelo
hoy solo pescan dolor.
Se acabó el tiempo mejor
y entre suspiros lunáticos
que cantan lirios acuáticos
Sueña un martin pescador

 

El canto del lirio aquel
es de dolor, es de lumbre,
de muerte de podredumbre.
Es un grito duro y cruel.
Rivera tu verde piel
la viste un negro color
y entre el llanto aterrador
que lanzan flores malditas
al ver sus alas marchitas
muere un martín pescador.


Todo se ha nublado ya
agua, viento, arena, suelo.
Todo el color sabe a hielo
y el dolor ¿a que sabrá?
Ya nunca florecerá 
aquel lirio cantador.
Vuelve viento zumbador,
alma que nunca descansa,
ven a darle una esperanza
a mi martín pescador.

 
Foto: Carola Blasche

Foto: Carola Blasche

desarollo del sitio web: Carola Blasche