Zenén Zeferino Huervo

versador, repentista, compositor y jaranero

Nació en Jáltipan de Morelos, Veracruz, en el seno de una familia de versadores y cantadores, que por varias generaciones han cultivado esta forma de expresión musical y poética; que tiene su espacio natural dentro de la tradición del fandango. Esta usanza se ha mantenido viva hasta nuestros días gracias a la transmisión cultural a través de incontables generaciones.

Es un hábil versador que ha cultivado los distintos modelos de versificación que la tradición del son jarocho ofrece. No sólo ha recopilado las estrofas habituales del fandango, sino que además ha aportado una gran cantidad de versos nuevos al copioso acervo de la versada jarocha; mostrando en esta práctica creativa gran sensibilidad y carisma. Incluso es más reconocido por su quehacer en la improvisación, contándose entre los mejores repentistas dentro de la música tradicional veracruzana.

Además de ser diestro ejecutante de la jarana, es poseedor de una voz sobresaliente que lo ha colocado en un lugar privilegiado entre los cantadores de son jarocho. Recientemente ha incursionado en la composición musical, enriqueciendo el aspecto musical de la tradición jarocha.

 

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Enlace a un artículo de La Jornada de dic. 2015

Enlace a un artículo de La Jornada de dic. 2015

Foto: Carola Blasche

Foto: Carola Blasche

En 2007 fue galardonado con el Premio Nacional de Radio Cultural por su trabajo como productor y conductor del programa radiofónico El Sonoro Sueño en Radiotelevisión de Veracruz y en 2010 escribe y edita el libro Zoóngoro Bailongo, Cuentos de Raíz Jarocha, en el cual resalta la importancia de preservar las tradiciones y de respetar y cuidar a los animales y el medio ambiente. El libro fue incluido recientemente en la lista oficial de lectura para niños de primaria a nivel nacional en México.
Su enorme talento ha contribuido, en gran medida, a acreditar y prestigiar los grupos por los que ha transitado; la agrupación Chuchumbé, el grupo Quemayama y su actual proyecto Sonoro Sueño.
Ha participado como músico invitado de Tembembe Ensamble Continuo y se ha presentado en numerosas ocasiones en festivales alrededor del mundo.
Foto: Gustavo Rodriguez

Foto: Gustavo Rodriguez

 
Fotografía: Andres Bernardo Moreno Najera    durante el Encuentro de Jaraneros de San Andrés Tuxtla 1997

Fotografía: Andres Bernardo Moreno Najera   

durante el Encuentro de Jaraneros de San Andrés Tuxtla 1997

 
 
Ella tenía la sangre de Matea Rueda, la negra matriarca de Chacalapa, la que se enamoró de Gumercindo Patraca, el blanco desertor de alguna revuelta en esta patria. Y con el que Matea hiciera fortuna por el rumbo del apompal, por los montes ocultos del poblado, y desde donde María Rueda, la hermana de Matea, llamaba a sus animales para darles de comer redoblando un zapateado sobre una canoa chica de madera.

En su andar de afromexicana, en su piel, en sus ojos y en su voz tomeandole al ganao, llamándolo al corral a que lambiera la sal. Se escuchaba el rumor de la voz de Cesareo Huervo, el hombre de soga de cuero crudo, de polainas pal espinero de los potreros, el hombre de a caballo: El tío César, chaparrón y de ojos como los del mar que algún día dejaron sus ancestros por allá por el Monte de Huervo, en Santillana del Mar.

También tenía la estirpe bailadora, cantadora y jaranera de sus tías y tíos ; y por supuesto de su abuela Adelaida Cruz. Aquella mujer que cantando versos, encaramada a un tamarindo, enamoró a Furmencio Patraca en el pueblo de Comején: la hacienda de sus abuelos; y donde Furmencio llegaba a ejercer el oficio de la sastrería. Ahí en ese pueblo, donde le mataban una gallina y se la guisaban al grande Benito Rueda, con el fin de que el poeta les improvisara y enseñara versos a muchos jaraneros y cantadores, de donde luego aprendería: Donato Padua Cruz...

Ella cuando trabajaba, bailaba, cuando caminaba, cuando cantaba... Se bebía el aire como sus abuelos, como sus raices!!
Ella era mi madre!
Zenén Zeferino Huervo
 

 

 

desarollo del sitio web: Carola Blasche